{"id":33699,"date":"2022-01-05T11:28:45","date_gmt":"2022-01-05T14:28:45","guid":{"rendered":"http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/?p=33699"},"modified":"2022-01-05T11:29:30","modified_gmt":"2022-01-05T14:29:30","slug":"recuerdos-de-vecinos-rivadavia-al-5300-en-la-decada-del-40","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/2022\/01\/05\/recuerdos-de-vecinos-rivadavia-al-5300-en-la-decada-del-40\/","title":{"rendered":"RECUERDOS DE VECINOS: RIVADAVIA AL 5300 EN LA D\u00c9CADA DEL 40"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Eran entonces otros los tiempos, como lentos y pausados.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aun la vida actual vertiginosa no hab\u00eda llegado y las costumbres y las conductas, se percib\u00edan con sus caracteres propios y en toda su diversidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la cuadra los vecinos se desplegaban pintorescos, desde sus diferentes or\u00edgenes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la esquina noroeste del n\u00famero 5200 de la calle Rivadavia estaba la tintorer\u00eda EL TOKIO.\u00a0En el edificio vetusto y sobre la ochava surg\u00edan los tres escalones empinados pertenecientes a la inc\u00f3moda angosta entrada al negocio.\u00a0Su propietario era un robusto Japon\u00e9s de baja estatura que como inmigrante, balbuceaba un castellano b\u00e1sico solo comprensible para sus transacciones comerciales.\u00a0Con su contracci\u00f3n al trabajo, diligente y predispuesto atend\u00eda a sus clientes con su eterna y educada sonrisa que reluc\u00eda alg\u00fan diente de oro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Su reciente esposa era una mujer alta y delgada conocida por correspondencia y que abandonando su vida y profesi\u00f3n de maestra, cambi\u00f3 su destino en la aventura de la emigraci\u00f3n para formar una familia en Buenos Aires.\u00a0Tuvo varios hijos de los que recuerdo a la hija mayor: Martita, y al comportamiento recatado y respetuoso de todos ellos en el trato diario y multitudinario.\u00a0\u00a0Parec\u00edan un muestrario del car\u00e1cter ex\u00f3tico de una cultura tan lejana y diferente como igualmente valiosa.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Adyacente continuaba en la cuadra una casa antigua con dos balcones ventanales altos a la calle en uno de los cuales se le\u00eda en un cartel solamente: Peluquer\u00eda.\u00a0En ese sal\u00f3n de recepci\u00f3n estaban los cl\u00e1sicos sillones y los acostumbrados utensilios de la peluquer\u00eda masculina. Dos hermanos Italianos de apellido Keegles eran quienes ejerc\u00edan ah\u00ed su oficio diligentemente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s segu\u00eda un negocio con dos escaparates laterales y puerta de entrada al medio.\u00a0Era la armer\u00eda y cuchiller\u00eda de los hermanos Maito: dos italianos del norte con su presencia formal y respetable, siempre correctamente vestidos y como representando una autoridad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la vidriera derecha en su parte superior hab\u00eda una fila numerosa de armas largas como escopetas o rifles de todo tipo que impon\u00edan una sensaci\u00f3n de respeto.\u00a0En el plano inferior armas cortas y municiones.\u00a0Tambi\u00e9n pu\u00f1ales y dagas y hasta la cuchiller\u00eda de la cocina y todo tipo y variedad de las tijeras domiciliarias.\u00a0En la otra vidriera, la izquierda estaba la plater\u00eda de jarrones, vasos y bandejas todas relucientes, que completaban dignamente la solemnidad de este negocio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0A continuaci\u00f3n otra casa baja con dos balcones a\u00fan m\u00e1s altos y\u00a0con sus ceremoniosos leones estatuas de cemento.\u00a0Era una fachada ostentosa de prestigios desconocidos que invitaba a concurrir dentro a su recinto destacado y solemne.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tal cual, se entraba en una recepci\u00f3n con paredes repletas de grandes cuadros fotograf\u00edas de pol\u00edticos y autoridades Radicales de la \u00e9poca y de la historia.\u00a0En una puerta lateral estaba el acceso al consultorio m\u00e9dico que atend\u00eda su propietario: el Doctor Felix Liceaga.\u00a0Este se\u00f1or de unos 60 a\u00f1os, era corpulento y barrig\u00f3n, un poco calvo y ataviado siempre con su guardapolvo blanco bajaba a la vereda campechano y espontaneo para otear a los transe\u00fantes saludando a sus innumerables conocidos.\u00a0Era el desempe\u00f1o pol\u00edtico adecuado de quien busca simpatizar con todos y ser conocido y reconocido en su af\u00e1n proselitista.\u00a0Fue electo y lleg\u00f3 a ejercer como diputado nacional en el periodo del a\u00f1o 1946 como representante de la vieja Uni\u00f3n C\u00edvica Radical.\u00a0Un severo auto oficial Buick 1947 negro con chofer impon\u00eda su presencia y lo recog\u00eda frecuentemente para conducirlo al Congreso Nacional.\u00a0Tambi\u00e9n ejerci\u00f3 como profesor en la escuela Normal cercana y public\u00f3 un libro de higiene y puericultura. \u201cLa crianza del ni\u00f1o\u201d donde describ\u00eda diagn\u00f3sticos y tratamientos de las muchas\u00a0\u00a0enfermedades infantiles que proliferaban entonces como infecciosas inevitables.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Curiosamente el mayor de los peluqueros Keegles, ya mencionado, concurr\u00eda diariamente a afeitarlo y a desayunar con el Dr. F\u00e9lix en esta su casa, entablando as\u00ed una fruct\u00edfera amistad de desarrollo cultural, y entonces solamente despu\u00e9s de esta rutina, atend\u00eda su peluquer\u00eda ya abierta a todo el p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Al lado y compartiendo la pared medianera estaba mi casa en Rivadavia 5234.\u00a0Era tambi\u00e9n la \u00fanica entrada a trav\u00e9s del negocio de la Librer\u00eda 1810 originalmente de propiedad de mis abuelos maternos.\u00a0Ah\u00ed llegue a mis cinco a\u00f1os y fue desde entonces el lugar de tantos de mis recuerdos tal como intento recogerlos en este escrito.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la misma casa pero con una entrada separada en el numero 5240 se acced\u00eda a la planta superior del primer piso que estaba alquilada a una familia de Obstetras que la usaban con el doble prop\u00f3sito de vivienda y de cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Desde el patio de mi planta baja se escuchaban los gritos y los gemidos de las parturientas a los que est\u00e1bamos acostumbrados por la repetici\u00f3n de sus frecuencias.\u00a0Cuando en el a\u00f1o 1942 se mudaron a otro lugar cercano dejaron en el frente una peque\u00f1a chapita blanca esmaltada indicando sus nombres: Angelina de Cecco y su nueva direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En reemplazo alquilaron el lugar otros nuevos inquilinos que inmediatamente colocaron en el balc\u00f3n a la calle un gran cartel de Chapa pintada anunciando ah\u00ed Clases de Piano como un conservatorio musical.\u00a0Eran una familia peruana del pianista solter\u00f3n, su madre y su padrastro ya personas mayores.\u00a0Prontamente y como dispon\u00edan de muchas habitaciones innecesarias las subalquilaron a diferentes personas conformando entonces un inquilinato.\u00a0Era la permisi\u00f3n de las leyes vigentes que propiciaban de tal manera la vivienda de los pobres obligados a compartir cocinas y ba\u00f1os insuficientes en esa promiscuidad inadecuada.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Puedo describir sucintamente a esas personas o familias, cada una con su \u00fanica habitaci\u00f3n.\u00a0La se\u00f1orita Alonso: Una partera espa\u00f1ola soltera y de edad mediana muy parlanchina y algo desubicada que intentaba contactarse con la gente en procura de mitigar su soledad.\u00a0Un mec\u00e1nico dental que instal\u00f3 ah\u00ed su taller y que ten\u00eda adem\u00e1s alg\u00fan operario.\u00a0Un acomodador del cercano cine Primera Junta quien habitaba ah\u00ed con su anciana madre.\u00a0Un viejo italiano solter\u00f3n, profesor secundario de matem\u00e1ticas.\u00a0Todos comunicados con frecuencia con nosotros a trav\u00e9s de las puertas siempre abiertas de nuestro comercio a la calle.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Compart\u00edamos la pared medianera derecha con un Petit Hotel Residencial muy lujoso, propiedad de una familia de ricos ingenieros que constru\u00edan edificios de categor\u00eda de departamentos de su propiedad exclusivamente para rentas de alquileres.\u00a0En la fachada hab\u00eda una ostentosa puerta con una ancha escalera de acceso y adyacentes a ella dos portones iguales para el ingreso al garaje de cada uno de las dos autos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Eran invariablemente un Ford y un Chevrolet que pose\u00edan respectivamente ambos hermanos ingenieros y que cambiaban casi todos los a\u00f1os en procura del \u00faltimo modelo.\u00a0As\u00ed hasta el\u00a0\u00a0a\u00f1o 1942, cuando por la guerra mundial se discontinu\u00f3 la industria automotriz que reci\u00e9n se restableci\u00f3 en el a\u00f1o 1946.\u00a0Eran aun escasos los autos citadinos y as\u00ed resaltaba aun m\u00e1s la opulencia de estos vecinos notorios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A continuaci\u00f3n en\u00a0\u00a0el \u00fanico edificio de departamentos de toda la cuadra, construido aproximadamente en el a\u00f1o 1930 y de propiedad de estos ingenieros apellidados Wiedma se albergaban totalmente los inquilinos pudientes de la clase media alta de la \u00e9poca que disfrutaban as\u00ed de las nuevas comodidades disponibles.\u00a0Como todos ellos fueron siempre tan cercanos a nosotros y como vecinos dilectos merecen mi recuerdo perenne.\u00a0Y con su descripci\u00f3n somera intento solamente dar mi merecido homenaje a su memoria.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la planta baja el local izquierdo con s\u00f3tano era la Florer\u00eda Naveros de un Brasilero en\u00e9rgico y simp\u00e1tico con su esposa abnegada colaboradora y sus hijas Lidia y Victoria y su hijo\u00a0H\u00e9ctor, todos ellos compinches de mi edad y de mis correr\u00edas infantiles en la vereda soleada de aquella \u00e9poca tranquila donde la vida trascurr\u00eda tambi\u00e9n puertas afuera y sin peligros acechando.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Del lado derecho estaba el negocio Hilgo Sport de un propietario alem\u00e1n que vend\u00eda ropa deportiva, paletas y raquetas, pelotas y banderines, etc. y que ten\u00eda un encargado joven llamado Eduardo Montone y que luego continu\u00f3 como propietario sucesor.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Intentar\u00e9 recordar a muchos de los habitantes y familias inquilinas en esos a\u00f1os de aquellos departamentos que a\u00fan subsisten hoy en el mismo edificio y numero 5254 de la Avenida Rivadavia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mencionar\u00e9 al Doctor Jos\u00e9 Astolfi como historiador reconocido y a sus hijos Emilio (m\u00e9dico) y Pepito (ingeniero) ; al almirante Cherasco con sus hijos \u201cPachin\u201d (medico) y \u201cQuique\u201d (arquitecto); al coronel Garc\u00eda y sus familiares hijo y nietos;\u00a0 \u201cTuco\u201d (empleado del Banco Naci\u00f3n);\u00a0 Juan Carlos , \u201cGuillo\u201d y \u201cPelusa\u201d\u00a0 Marangoni casado con Dubarry (de la Cosm\u00e9tica) Etc.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el edificio contiguo dos locales comerciales en la planta baja: la lencer\u00eda \u201cKuky\u201d muy modernamente instalada y la peluquer\u00eda femenina \u201cDistefano\u201d tambi\u00e9n corseter\u00eda (aun se confeccionaban y usaban las fajas modeladoras femeninas) y en el piso alto con su ingreso independiente el consultorio dental del Dr. Crotogini.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Al lado continuaba una casa baja con un zagu\u00e1n estrecho al patio perteneciente a los hermanos Motto que pose\u00edan sobre la calle Rosario, a la vuelta y en la misma manzana un negocio de carboner\u00eda. En aquel entonces aun proliferaban las cocinas a carb\u00f3n vegetal y este se adquir\u00eda en bolsas grandes de aspillera que derramaban un polvillo negro que hab\u00eda que limpiar.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los hermanos Motto conduc\u00edan un cami\u00f3n playo de su propiedad que cargaban de las bolsas de carb\u00f3n y tambi\u00e9n de otras similares de patatas que descargaban a mano y constitu\u00edan las \u00fanicas mercader\u00edas de todas sus ventas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Continuando estaba la tienda del jud\u00edo sefard\u00ed Albajari y despu\u00e9s la camiser\u00eda del jud\u00edo eskenazi\u00a0\u00a0Sheinkestel.\u00a0Ah\u00ed recuerdo un inolvidable fuerte olor a almid\u00f3n emanando de toda la mercader\u00eda prolijamente apilada en sus estanter\u00edas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Todas estas personas mencionadas eran mayores contempor\u00e1neos de mis progenitores y naturalmente muchos ten\u00edan hijos de edades parecidas a la m\u00eda, por lo que las veredas cercanas y comunes eran los sitios de encuentros compartidos y de una vivida relaci\u00f3n social.\u00a0As\u00ed fue mi arribo paulatino a la adolescencia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Retomando la descripci\u00f3n, segu\u00eda la sucursal del Banco Espa\u00f1ol y luego la Agencia de publicaciones y avisos del diario La Prensa.\u00a0A su lado el importante local de dos pisos del bazar Dos Mundos y despu\u00e9s tres locales comerciales del que recuerdo principalmente a la perfumer\u00eda de Recagno.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Segu\u00eda el cine Primera Junta con sus dos negocios laterales: la relojer\u00eda \u201cGoyita\u201d de Felstein y la bomboner\u00eda carameler\u00eda de Salemi.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Apurando este recuento y tratando de conservar el orden, detallo como puedo quienes completaban este recorrido hacia Primera Junta.\u00a0Una lecher\u00eda con servicio de sillas y mesas. La sucursal de Grandes Despensas Argentinas. \u201cGDA\u201d entonces muy moderna.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La \u00f3ptica de De Tofoli. Los Mandarines como cafeter\u00eda tradicional de\u00a0\u00a0la venta de caf\u00e9 en granos y tambi\u00e9n molido y torrado. La Viner\u00eda La Superiora. El bazar Midori y en la esquina del 5400 de Rivadavia la prestigiosa farmacia Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><em><strong>por Mario Bolotinsky<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Rivadavia-al-5300.jpg\" rel=\"attachment wp-att-33700\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-33700\" src=\"http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Rivadavia-al-5300.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"212\" srcset=\"http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Rivadavia-al-5300.jpg 510w, http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Rivadavia-al-5300-300x125.jpg 300w, http:\/\/caballitotequiero.com.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Rivadavia-al-5300-450x187.jpg 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran entonces otros los tiempos, como lentos y pausados. 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