MARIA CURIE, UN HOSPITAL CON NOMBRE DE MUJER

En el Mes de la Mujer abordamos la historia del El Hospital de Oncología «María Curie» es el único hospital de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dedicado integramente a pacientes con patologías oncológicas y abarca el área quirúrgica, radiante y de quimioterapia.

El 31 de marzo de 1931 se inauguró el Instituto de Radiología y Fisioterapia y a partir de 1991 se lo comenzó a llamar Hospital de Oncología «Marie Curie». Fue pionero en el uso de quimioterapia para las patologías de cabeza y cuello.

En los últimos 20 años estuvo dirigido por los doctores Ricardo Losardo, Guillermo Temperley y Alejandro Fernández, sucesivamente. Desde 2024 la dirección se halla cargo del Dr Gustavo Jankilevich.

En 2025 se instala en el hospital el primer Acelerador Lineal del sistema público de hospitales de la Ciudad de buenos Aires, un hito histórico en la atención de pacientes.

Maria Curie  (1867-1934) fue una científica polaca nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades —Física y Química— y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París.

Pionera de la ciencia moderna, desafió las barreras de su tiempo para convertirse en la primera en ganar dos premios Nobel. Con sus descubrimientos, no solo revolucionó la física y la química, sino que también dejó un legado imperecedero en la lucha contra el cáncer.

Se casó con Pierre Curie, con quien compartía una profunda conexión científica más que romántica. A pesar de esto, tuvieron dos hijas y colaboraron en numerosos proyectos científicos hasta la trágica muerte de Pierre en un accidente con un carruaje.

Irène Joliot-Curie, la hija mayor, siguió los pasos de su madre y fue galardonada con el premio Nobel de Química un año después del fallecimiento de Marie. Irène tuvo la oportunidad de trabajar estrechamente con su madre en sus investigaciones.
Marie Curie arriesgó su vida en nombre de la ciencia, exponiéndose a la radiación durante sus investigaciones. Se cree que su muerte en 1934, debido a anemia aplásica, fue causada por los largos años de trabajo en su laboratorio. Su cuerpo fue enterrado en un ataúd sellado con una pulgada de plomo para aislarlo.
No todo fue sencillo para Marie Curie. La prensa francesa  se lanzó contra ella,  la detestaban por ser extranjera, por creer que era judía (aunque no lo era), por ser atea y por acusaciones de adulterio.
El 29 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial. Los médicos no podían atender a todos los heridos, y Marie tuvo una idea brillante: crear máquinas móviles de rayos X que pudieran llegar cerca del frente de batalla y ayudar a los cirujanos, mediante las radiografías, a actuar más rápido y con mayor precisión.  Ella misma desarrolló las máquinas y los vehículos necesarios para transportarlas, siendo una de las primeras mujeres en obtener una licencia de conducir.
Helene Langevin Joliot   (nacida en 1927) es la nieta más reconocida de Marie y Pierre Curie, destacada física nuclear francesa. En marzo de 2011, cuando el Hospital de Oncología cumplió 80 años, Helene, nieta de Maria Curie estuvo presente, dio una charla y descubrió una placa en el Aula Magna del Hospital.